Estos días que han pasado, me han permitido hacer una introspección y ver desde otro punto de vista todas aquellas situaciones que he vivido en ese año que ya termino.
Aprendí:
- que casi siempre nuestros problemas parecen los más grandes del mundo.
- que a veces la ayuda puede venir de quien menos lo esperas.
- que decir: “No te preocupes, todo saldrá mejor…” no siempre es lo que uno necesita.
- que es cierto que solo tus amigos se quedan contigo en los peores momentos.
- que la mentira tiene muchas formas y a veces no es fácil reconocerla.
- que las deudas más grandes son aquellas que se tiene con Dios y con la vida.
- que la fidelidad para algunos no tiene ningún significado.
- que debo estar siempre 100% pendiente de mi familia y amigos.
- que no debo perder la confianza en las personas por culpa de otros.
- que la amistad verdadera se renueva constantemente con pequeños actos.
- que nunca debo generalizar.
- a tener una mente y un punto de vista más amplio.
- que las amistades aparecen de diversas formas y en diferentes medios.
- que para avanzar, siempre hay que cerrar cada capítulo abierto en la vida.
- que puedo andar con la cabeza en alto sobre las consecuencias de mis decisiones.
- que se puede sonreir en medio de todo, sobre todo si con eso, haces sonreir a alguien más.
- que se aprende más, enseñando. Y que se obtiene más, compartiendo.
- que buscar el bien común da más satisfacción que buscar el bien propio.
- que disfruto mucho más estar con las personas a quienes quiero.
Serian inumerables las cosas que aprendí.
Por muchas cosas olvidaría el 2009, pero por muchas más siempre lo tendré presente.
Ya es 2010, empezamos con aires distintos, un temblorcito para poner los pies en la tierra y un calor para no olvidar.
Espero que a todos les vaya muy, muy bien en este nuevo comienzo.
Hablamos más ratón.
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